jueves, 8 de julio de 2010

El discurso del campeón

Como si fuera Rafa Nadal, ya me han pasado el micro para que os suelte un discurso.

Para ser políticamente correcto, empezaré por felicitar a todos mis rivales, a los que nunca pensé que fuera a superar. Primero Mario con su ritmo demoledor, acertando partido tras partido hasta ponerse a una distancia casi insuperable; después vinieron los hermanos Núñez Saá, entre otros, a rebasarme como bólidos; por supuesto, a Gregorio Juan (del que al menos espero algún comentario a este discurso... ¡te queremos!), que siempre estuvo apuntando maneras y que en los cuartos se acercó peligrosamente al liderato.

Felicitar también a los organizadores. La primera gran pregunta que nos hemos hecho todos es: ¿de dónde se sacaron un excel tan currado? ¿Y de dónde sacaban tantos ánimos para ir rellenando tan al día todos los resultados? Desde luego, el mundial habría sido totalmente diferente sin la emoción extra de estar siempre pendiente de todos los resultados, incluyendo partidos tan "interesantes" como Grecia-Corea del Norte.

Desde luego, no puedo pasar por alto la gran actuación del Gran Mono de Hortaleza, que, a pesar de sus resultados disparatados, ha seguido puntuando hasta el final y fue el único que acertó el cruce entre Uruguay y Ghana, y lástima por la mano de Suárez, porque podría haber quedado varios puestos por delante de no ser por la "mano de Dios y la virgen María" uruguaya (se ve que le tenían envidia a sus vecinos del Río de la Plata).

Supongo que a cualquiera de los que oigáis Radio Marca os habréis preguntado qué fue lo que me llevó a ser ganador. Sólo mi fe en que los equipos europeos iban a arrasar en este mundial o, mejor dicho, que los sudamericanos estaban por debajo de lo que se esperaba de ellos, me ha hecho despegar en la recta final del campeonato. Los dos únicos datos que sabía de las liguillas previas eran las gran actuaciones de Paraguay e Inglaterra, a los que di por ganadores absolutos hasta que, claro está, se enfrentaran contra España. El primero me dio puntos decisivos en cuartos, ya que sólo el magnífico mono acertó que nos lo encontraríamos en cuartos. El segundo no hizo más que quitarme puntos; ¡Capello, esperábamos más de ti!
Y para los que reneguéis de los periodistas, ahí va mi respuesta alternativa: fue pura suerte, ¿¿o qué os pensabais??

Sólo un apunte más antes de despedirme. El fútbol es así, es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania... siempre que no juegue contra España, claro está.


Un saludo a todos y muchas gracias por la emoción de estas últimas cuatro semanas.

3 comentarios:

  1. Discurso de auténtico ganador, modo Del Bosque ;)

    Nos vemos en la final!!!!

    1abrazo

    ResponderEliminar
  2. Bravo Campeon.
    Monta un campus de verano o algo asi, los Reyners nos apuntamos urgentemente despues de ver los resultados !!!!!

    ResponderEliminar